He sido
anillo de polvo celeste
nacimiento de una estrella
pálpito en cerebro de galaxia.
Y ahora
con este hueco de deshechos
tornado de basuras, flores y auxilios
pobreza y olvido.
Agujero negro de risa
en el espejo de ausentes deseos
llora tus arrugas, sin sueños, sin sexo, solo cristales
aunque el corazón siga invadido de sangre sin amor
como cualquier río del chocó desde el dos mil dos
con cantos de cuerpos por día, mutilados en dolor
navegando sin memoria en sus sarcófagos de agua.
La vida reviviendo entre ríos
bramando en salmuera
llegando al mar.
y ahora
las hadas de piel azul
con sus tímidos alabaos
retornan con sus peces,
aunque
por las heridas del río
aún sucumban los cardúmenes humanos
y en su tierra de cosechas
sigan brotando los aromas de muerte.
En este charco quieto
espejo de penumbra
la verdad está refundida
no se mira
en su búsqueda
ando
bajo el unísono de campanas
repicando sus mantras:
Por el ojillo de la aguja no pasa luz, el yin yang de la diferencia está inflado, el saber es lejano, realidad y fantasía son una, divagar sin sentido es más fácil, la coca un oasis.
Y yo bajo el rosal
con murmullos de mariposas monarcas
en gota temblorosa resbalando al sol
entre nube y río al llanto
de marimbas por la piel
tintinando libre soy.
Nancy Ordóñez, Tu silencio







