Cinco poemas de OPUS MEI
Lucía Alba Alcántara · Editorial Poesía eres tú, 2026
Una invitación a la lectura
OPUS MEI, primer poemario de Lucía Alba Alcántara, es una procesión de penitencia laica en diez estaciones que conduce del cautiverio interior hasta la gratitud. Para asomarse a su mundo hemos elegido cinco poemas que muestran las distintas caras del libro: la pieza que abre el cautiverio, la quietud de su lirismo más desnudo, la letanía materna que es su cima emocional, la celebración de la soledad como vía de conocimiento y el desvelo final ante una hija. Cada uno se reproduce íntegro, respetando su disposición original. Puede conocer más sobre la autora y su obra en nuestrosescritores.com/lucia-alba-alcantara.
RECLUSIÓN
Poema de apertura
Cautiva,
los pies en mis ruinas y el alma a la intemperie,
clamé clemencia
hasta que un coraje ignoto voceó
«¡auxilio, he capitulado!».
Por fin estoy a salvo…
Cierra la Primera Estación y enuncia el punto de partida del libro: el alma cautiva que, al rendirse, paradójicamente se salva. En seis versos está ya toda la poética de Alba Alcántara: el oxímoron, la imagen táctil y la liberación que nace de capitular.
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SILENCIO SABIO
Lirismo desnudo
Aguardar el rocío
en un rinconcillo del alma
domeñando la pasión de evitarse.
No expiar lo ya fugado
en sollozo caliente
entre el vientre de los labios.
La música sigue ocurriendo,
más que nada, entre las notas…
Una de las piezas más serenas del libro. Aquí la autora baja la voz y confía el sentido a la sugerencia: la música que «sigue ocurriendo, / más que nada, entre las notas». Muestra que su intensidad sabe también del susurro.
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AMOR (CARNE DE MI CARNE)
Técnica singular y cima emocional
Ahora que fuiste pequeña
y tu ropa aún no ostenta el viento,
pesas, vida mía,
la gravedad de todos los cuerpos.
Te deseo Perplejidad,
antídoto contra las impertérritas ánimas que pugnen por poseerte,
y que encuentres gozo en el extravío de las convenciones.
Te deseo Ensimismamiento,
sopor que sofoca el mundanal ruido,
para que puedas guarecerte, pueril,
en una realidad subalterna más fértil que la sonora.
Te deseo Decepción,
pesantez que hará de tus esperanzas futilidades,
para que aprendas a levantarte por voluntad, que no por inercia.
Te deseo Ignominia,
distintivo del indigno,
y que tuyo sea el placer de conquistar postreras glorias.
Te deseo Oprobio,
abrumadora ridiculez,
y que la reflexión ultraterrena preñe tu pensamiento
e infieras que, quizá, no existe tal vergüenza.
Te deseo Torpeza,
descalabro de las curtidas habilidades,
y que el yerro te depure de fanfarrona subconsciencia.
Te deseo Equívoco,
dislate a causa de un exiguo lenguaje,
y que en ti aflore, como nenúfares en despistadas aguas,
la intempestiva necesidad de curtir el arte de la comunicación.
Te deseo Añoranza,
torbellino que sepulta las fugaces alegrías,
y que fecundes un mullido pasado al que llorar en tiempos muertos de presente.
Te deseo Amargura,
vaivén huracanado de las mareas del alma,
y que la resaca del que engulle sus lamentos
no te confiera desdén, sino empatía.
Te deseo Frustración,
cruel pértiga que arranca de cuajo los brotes de esperanza,
y que la cojera colérica te obligue a la templanza.
Te deseo Apatía,
ciénaga de la existencia,
para que entiendas que no hay nada peor que un alma indolente.
Después de todas las venturas,
tuyo sea el único remedio:
el valor de perseverar en el logro de buscarte,
que no es dicha dar en diana,
sino el amor de arquero
para poder emanciparse.
El gran poema materno del libro. Mediante una letanía anafórica de “Te deseo…”, la madre ofrece a su hija no venturas sino adversidades fecundas, hasta una de las definiciones del amor más originales que se han escrito: «el amor de arquero / para poder emanciparse».
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GRACIAS A LA SOLEDAD
Tema central
La verdad,
que es completitud,
se revela en sus opuestos.
Y en esa tensión,
errabundos derramados,
nos perdemos.
Nada te oyes, el conocimiento calla;
no le es dado articular el misterio.
Por una suerte de angostura,
ha atrapado sus adentros.
Amante y doliente.
Muerte y floración.
La suma reverbera en el clamor de un cero.
Y en esa voladura del juicio, azul cielo,
¡voilà!, el silencio…
Honra justa y única forma
de seguir existiendo.
Desde el mayor amor
al más diáfano lamento,
toda verdad se vive en silencio.
Núcleo de la Novena Estación y del libro entero: la soledad no como castigo sino como vía. El poema piensa por contrarios —«Muerte y floración.»— hasta su conclusión luminosa: «toda verdad se vive en silencio.»
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A MI PEQUEÑA, ULTRATERRENA
Cierre del libro
Aguza el oído,
que el gimoteo de un gato taciturno
nos llueve desde la cúpula de esta noche apesadumbrada.
Acaso fui súplica
despilfarrada por la necedad indolente
de una época bienaventurada.
Sin embargo,
yo soy consciente de ti,
de tu pequeña sabiduría,
de mis vastos tropiezos
y de la herrumbre que doblega mi espina dorsal.
Y, a pesar de todo, muy a pesar de todo,
inclusive de mí misma,
no puedo no pretender evitar
que te arañen las alas del viento…
El último poema de OPUS MEI, datado en 2017. La voz materna vela el sueño de su hija y reconoce su propia fragilidad para terminar en un verso de amor desvelado e inevitable: «no puedo no pretender evitar / que te arañen las alas del viento…».
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Para seguir leyendo
Estos cinco poemas son apenas el umbral de un libro de unas sesenta composiciones. OPUS MEI (Editorial Poesía eres tú, 2026, ISBN 979-13-87806-40-8) está disponible en las principales librerías. Conozca a la autora en nuestrosescritores.com/lucia-alba-alcantara.







