EL TIEMPO HUELE A PAPEL. JOSEBA SASÍA MUÑOZ


Sasia (Barakaldo, 1957), Premio Lorenzo Oliván 2025 y autor de «Sencillamente, la vida» y «Tiempo de amor», publica con Editorial Poesía eres tú El tiempo huele a papel, su tercer poemario. Dividido en tres bloques —«¡Cómo cambian los paisajes.!», «El tiempo huele a papel» y «Parece que fue ayer»—, el libro se vertebra sobre un sistema metafórico que combina el viaje en tren, la vendimia y la navegación. Estos cinco poemas, elegidos por su carácter representativo, ofrecen al lector una primera entrada a una de las voces más singulares de la poesía española actual.

 

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  1. Sencillamente, la vida

 

Poema de apertura — encarna el tema principal del libro: la aceptación serena del paso del tiempo.

 

SENCILLAMENTE, LA VIDA.

 

Por la alcazaba quebrada

del vientre de una mujer,

sencillamente, la vida.

Apenas el llanto es prisa,

y en los labios de un suspiro

se dibuja una sonrisa.

 

Por el espacio finito

que desdeña una pena

y consiente el regocijo,

vamos pasando las puertas

que queremos franquear

y otras que se abren a ciegas

sin ni siquiera llamar.

Sencillamente, la vida.

que nos propone viajeros

con el alma en la mochila.

 

¡Qué lejos ya la alcazaba

y la casa de los padres,

y el refugio de aquel “sí”

que alojó mis dos infantes!

 

Sencillamente, la vida.

se mira conmigo al espejo,

mientras flaquean los gestos,

entre arrugas y requiebros,

aceptando sin palabras,

que, ella y yo,

somos más viejos.

 

Sencillamente, la vida.

ni tan cerca, ni tan lejos.

 

Sencillamente, la vida abre el libro con una declaración de poética: la vida como viaje, como espejo, como ese estar en el mundo que se acepta sin aspavientos. El estribillo «Sencillamente, la vida.» aparece cuatro veces a lo largo del poema, produciendo un efecto de letanía laica. Es uno de los poemas más hondos del libro.

 

 

  1. Fiel amigo, el espejo

 

Técnica singular — el apóstrofe al espejo como interlocutor; musicalidad de salmodia.

 

FIEL AMIGO, EL ESPEJO.

 

Fiel amigo, el espejo,

que no miente, ni aparenta,

las sonrisas, aderezos,

los rumores, los secretos,

ni los lloros, ni los gestos.

 

Contubernio de unos ojos

que se encuentran sin quererlo.

Cuando te miro, me veo

y tú me ves, sin saberlo.

Las arrugas que se esconden,

los cabellos que no tengo,

las sonrisas que se pierden,

como se pierden los besos.

 

El destello de tu rostro

se ilumina cuando enciendo,

la luz tenue de mi porte

que acicala nuestro encuentro.

En los pliegos de este cuerpo,

brotan de mí, tus reflejos.

 

Te saludo sin palabras,

te hago muecas, que no entiendo,

y en tu mirada conforme,

mi silencio, es tu silencio.

 

Fiel amigo, el espejo,

que conmigo, te haces viejo.

 

Fiel amigo, el espejo es uno de los poemas más originales del libro. El apóstrofe al espejo como interlocutor, el ritmo de procesión, la imagen final del espejo envejeciendo con el poeta: todo en este poema es hallazgo. Quien lo lea con la atención debida habrá entendido la ética del libro: la poesía como reconocimiento sereno, la vejez como dignidad, el cuerpo como morada compartida con uno mismo.

 

 

  1. Embusteros los cruces

 

Emoción directa — el lamento sereno por los hijos que se van.

 

EMBUSTEROS LOS CRUCES

(Cuando los hijos, se van.)

 

Por los caminos del tiempo

voy buscando el atajo

que me lleve sin perderme,

a la colonia de nenes,

como viejos, son los años.

¡Embusteros los cruces,

impostores los pájaros,

donde yo quiero ir,

no hay caminos, ni atajos.

Será que me hacen, más viejo,

los hijos, que quiero tanto.!

 

Embusteros los cruces condensa en poco más de diez versos uno de los temas más emotivos del poemario: la marcha de los hijos. La exclamación final —«¡Será que me hacen, más viejo, / los hijos, que quiero tanto.!»— es uno de los versos más conmovedores del libro y resume, con cuatro palabras, el corazón de la poesía de Sasia.

 

 

  1. De garnacha y de graciano

 

Arquitectura — distribución tipográfica de los padres; retrato sereno del alzheimer.

 

DE GARNACHA Y DE GRACIANO

 

Ciudadano del momento

que se cierne intermitente,

echo de menos los cielos

que se cubrían joviales,

encajados al pretérito.

Ella.

bebiéndose a tragos pétreos,

las tinieblas, los relámpagos,

las tormentas, los chubascos…;

sirviendo en bandejas de plata,

sonrisas de mil colores,

destellos, luminarias,

periferias tolerantes

y hojaldres de resplandores.

 

Él…

enredado en su maraña oblicua

de amaneceres iguales,

menestral de rutinas

forjadas al fuego lento

de su propia colada,

silencia, los silencios,

en la amnesia involuntaria

de su transparencia perenne.

 

Vástago maduro

de su frutal caduco,

busco las uvas mustias

de sus vides marchitas,

en remanso…

para sorber a sorbos callados:

-Sus tinieblas, sus relámpagos,

sus tormentas, sus chubascos.-.

Enhiesto,

sobre las sienes mudables

de los flancos,

en flor, de mi parral sensato,

echo de menos sus cepas,

de garnacha y de graciano.

 

De garnacha y de graciano es el poema más alto del libro, dedicado a los padres. La distribución tipográfica —«Ella.» y «Él…» como dos viñetas autónomas— y el léxico vitivinícola («cepas», «vendimia», «parral») convierten este retrato del padre con alzheimer en una de las mejores elegías de la poesía española reciente.

 

 

  1. Parece que fue ayer

 

Temático central — poema que da título al tercer bloque; metáfora náutica del amor.

 

PARECE QUE FUE AYER

 

 

Parece que fue ayer.

Yo era barca, tú eras puerto;

yo gaviota, tú eras viento.

Péndulo de arena menuda

que vacías los momentos

de mi paso y de su tiempo,

mientras expiran los días

y con las noches, los elfos.

 

Parece que fue ayer.

Promesas, caricias, reflejos.

Parece que fue ayer.

Yo tan cerca y tú tan lejos.

Por el quicio del destino

se nos cuelan los recuerdos.

 

Parece que fue ayer.

Mientras duermes,

yo te sueño.

 

Parece que fue ayer da título al tercer bloque y condensa, en su brevedad, la poética del amor en El tiempo huele a papel: la pareja como viaje, como búsqueda, como aprendizaje. La metáfora «Yo era barca, tú eras puerto; / yo gaviota, tú eras viento» es uno de los hallazgos verbales más memorables del libro.

 

 

«El tiempo huele a papel», de Sasia, se publica con Editorial Poesía eres tú (2026). ISBN: 979-13-87806-45-3. Disponible en las principales librerías de España y América Latina, y en la web de Editorial Poesía eres tú.

 

Más sobre el autor: https://nuestrosescritores.com/joseba-sasia/



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