DAVID GARCÍA GUTIÉRREZ · Editorial Poesía eres tú, 2026
La Resistencia recorre una guerra desde dentro: el éxodo, las ciudades con nombre propio, los niños, y una voluntad civil que se niega a rendirse. Estos cinco poemas de David García Gutiérrez condensan ese trayecto, del refugiado sin bandera a la ventana que el libro abre al final. Se reproducen íntegros.
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1. REFUGIADOS
(el éxodo en un solo gesto: la paloma extranjera y el niño sin juguetes)
Un saludo,
en la distancia.
Una paloma blanca,
extranjera.
Una mirada perdida
sin bandera
ni estandarte.
La paz robada,
sin prejuicios.
En la rodilla
izquierda,
anexionada.
En la sonrisa de un niño
que no juega,
castigado
por la guerra,
sin juguetes.
El poema abre el trayecto con una economía extrema: versos de dos o tres palabras que funcionan como fotogramas. La paz no se proclama, se describe como un objeto sustraído —«La paz robada, / sin prejuicios.»— y el cierre se detiene en la figura que atraviesa todo el volumen, el niño «que no juega, / castigado / por la guerra, / sin juguetes.»
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2. COMPRAR EL PAN EN CHERNIGOV
(un recado doméstico convertido en elegía)
A pesar de las cadenas
he salido a comprar el pan
y no he vuelto.
¡Ay, de mí!
Una herida profunda
en la garganta,
y otras dos en la pierna,
donde estuvieron antes
la tráquea,
las arterias,
las venas y los nervios.
Un paisaje robado a los cielos
con sabor a pólvora quemada.
Y es que solo he salido a comprar el pan
y el vendedor me ha dicho
que no tiene harina
para desenterrar a los muertos
y alimentar a los lobos.
¡Ay! ¡Ay, de mí!
De mis cadenas.
Porque les prometí a mis hijos
que volvería para la cena,
entrecruzando los dedos,
y no he vuelto.
Es la página más lograda del libro porque renuncia al adjetivo indignado y se queda con un mandado cotidiano: alguien sale a comprar el pan y no vuelve, y sigue hablando después de no volver. La precisión casi clínica de la herida —«la tráquea, / las arterias, / las venas y los nervios.»— y la respuesta del vendedor, que «no tiene harina / para desenterrar a los muertos / y alimentar a los lobos.», desarman cualquier retórica. La promesa incumplida a los hijos cierra el círculo sin subrayarlo.
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3. YO, EL REFUGIADO
(la anáfora de la negación y la petición de ser mirado)
No soy nada.
No tengo nada.
No represento nada.
No soy nadie.
El refugiado.
El futuro inmigrante.
Un caminante sin camino, sin huella.
Sin esperanza.
Sin vínculos de pertenencia ni apoyos
donde trasplantar mis raíces.
Con miedo a lo desconocido.
A ser invisible.
A no ser escuchado en mi propia lengua.
A que me señalen y me censuren.
Sin techo.
Sin posibilidad de regreso,
con lo que dejo atrás
en la despedida.
Porque necesito
que me veas en mi desnudez,
sin prejuicios.
Con empatía.
Porque yo no soy el enemigo.
Yo no soy quien te persigo
cuando te roban la vida.
La anáfora se apoya en la negación desnuda —«No soy nada. / No tengo nada. / No represento nada. / No soy nadie.»— y el poema podría haberse hundido en la autocompasión. Se salva porque el sujeto insiste en dirigirse a alguien y pide ser mirado antes que compadecido: «que me veas en mi desnudez, / sin prejuicios.» El final desmonta la figura del enemigo sin levantar la voz.
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4. LA FORTALEZA
(seis versos que invierten la lógica de la rendición)
Si no quisiera rendirme a la guerra,
dirías que estoy loco.
¿Qué dirías si no quisiera
rendirme a la paz?
¿Que soy un loco de atar
por no rendirme?
El poema más breve de la selección funciona como un aforismo en forma de pregunta. Si negarse a la rendición ante la guerra parece locura, el texto da la vuelta a la pregunta —«¿Qué dirías si no quisiera / rendirme a la paz?»— y deja al lector ante una paradoja que resume la ética del libro: la resistencia como obstinación civil, no como épica.
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5. UNA VENTANA AL FUTURO
(el poema que cierra el libro: una afirmación civil sin triunfalismo)
Defiendo,
la lección del maestro.
Defiendo,
la lección en sus libros.
Defiendo,
la libertad de mi casa.
Defiendo,
la libertad de mis hijos.
Defiendo,
la exclamación, ¡no a la guerra!
Defiendo,
la exclamación, ¡no al intruso!
Defiendo,
una ventana sin dioses.
Defiendo,
una ventana al futuro.
Construido sobre una anáfora simple y eficaz, el poema que cierra el volumen enumera lo que el sujeto está dispuesto a sostener: la lección del maestro, la libertad de la casa y de los hijos, la exclamación contra la guerra. Es un final sin triunfalismo —no anuncia la victoria— que guarda además una pequeña insolencia: «Defiendo, / una ventana sin dioses.»
«LA RESISTENCIA», de David García Gutiérrez, se publica con Editorial Poesía eres tú (2026). ISBN: 979-13-87806-50-7. Disponible en las principales librerías y en la web de la Editorial Poesía eres tú.
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