AQUEL TIEMPO NO VIVIDO
Cuando vuelvan los días que jamás vivimos,
que pasaron rozando un tiempo esquilmado
y dejaron costras en la piel y el alma
con alguna herida que nunca cicatrizó,
llenaré los huecos con suspiros en sepias y negros.
Cuando en la noche el recuerdo regrese
con el eco de la luz que espesa los sueños
y en los labios queden lejos las palabras,
llegarán los días de entonces caminando lentos
como un vuelo nocturno de cuervos acechando.
Cuando los días diluyan la sed de los deseos
y pierdan su aroma de pétalos de rosa,
como en las lluvias de las tardes vencidas,
volverán las viejas palabras a revolver
los cajones cerrados de la memoria.
Cuando de algún calendario se desprenda diciembre
y caiga su hoja en un vuelo de papel,
volverán las promesas incumplidas,
las nostalgias y el dolor de un tiempo perdido
buscando en vano alimentar el alma.
EL BRILLO DE LOS CRISTALES ROTOS
El brillo de los cristales rotos
son historias olvidadas,
fragmentos de sueños perdidos
y susurros de lo que fue.
Añicos,
destellos,
risas, sonrisas y llantos,
ecos de pasos lejanos
atrapados en el tiempo.
Juega la luz con sus cuerpos
pintando fugaces sombras chinescas
en mosaicos de memoria
que nunca pueden callar.
Fragilidad y belleza,
recordatorio constante
que también lo roto brilla
desde la desesperanza.







