Cinco poemas de Coplas de rojo y negro
Coplas de rojo y negro, de José Julio Brossa, atraviesa las siete etapas del duelo con la economía de la copla y el desgarro del cante jondo. Esta selección reúne cinco poemas que funcionan como puertas de entrada al libro: el golpe inicial, la rabia, la audacia teológica, la arquitectura del proceso y el primer brote de esperanza. Cada uno se sostiene por sí solo; juntos, dibujan el itinerario completo. Puede conocer la obra y al autor en https://nuestrosescritores.com/jose-julio-brossa/.
Sangré lágrimas
Poema de apertura
Sangré lágrimas y me sequé
El libro empieza con cinco palabras que ya lo contienen entero: llorar hasta sangrar y, después, la sequedad. Un aforismo del dolor que no consuela, solo constata.
EN-FA-DA-DO
Técnica singular
EN-FA-DA-DO … ¡No! Lo siguiente…
Te fuiste y me dejaste con mis rui-dos
La rabia deletreada como un niño que aprende a nombrarla. La fractura de las sílabas —«rui-dos»— hace audible la dificultad de hablar cuando todo por dentro es ruido y ruina.
Y Dios aprendió a perder
Temático central
Y Dios aprendió a perder, en rojo y negro
Un Hijo perdió un Padre, un Padre perdió un Hijo en negro y negro porque ya no quedaba más rojo solo agua
Un viento lloró amargo la pérdida, aprendido de dolor y ausencia
El gesto más audaz del libro: imaginar un Dios que también pierde y también llora. El consuelo no baja de un cielo ajeno al dolor; se comparte con quien ya lo conoce.
Manos
Arquitectura
Primero, me tiré las manos a la cabeza, sujetando mi dolor
Segundo, cayeron mis manos al suelo, derrotada la esperanza
Tercero, levanté mis manos al cielo vomitándote mi rabia, ¡te lo merecías!
Cuarto, agarré con mis manos tu recuerdo, para prepararme un café
Quinto, sostuve el ligero hilo que impedía que me olvidara de tu rostro, tu olor se marchó hace tiempo…
Sexto, tembloroso, deslicé mi mano por tu taza de café, y me preparé uno
Séptimo, desesperado, abrí mis manos delante de mí, dejando caer los puñales aferrados, abrazando la ternura del Padre
Siete movimientos de un solo gesto para las siete etapas del libro. Las manos van del desplome a la entrega: empiezan sujetando el dolor y terminan abriéndose para recibir el abrazo.
Ajo y agua
Emoción directa
Ajo y agua, solo queda eso…
Y la esperanza
El refrán popular —«a joderse y aguantarse»— rebajado a su forma más desnuda y, de pronto, el giro: «Y la esperanza». Dos versos para el momento en que el duelo empieza a mirar hacia la vida.
Si estos poemas le han llegado, encontrará el libro completo —con las pinturas del propio autor— en Editorial Poesía eres tú. Descubra a José Julio Brossa en https://nuestrosescritores.com/jose-julio-brossa/.







